¿Te han decepcionado las opciones políticas que se presentaron en las últimas elecciones? ¿Te has planteado votar en blanco o abstenerte en las próximas convocatorias electorales? ¿Te sientes huérfano de representación en tu derecho constitucional de participación política?
Los fundadores de Alternativa Malagueña (29) nos sentíamos así, y por eso hemos creado un nuevo partido político. La polarización ideológica, la desconexión de los partidos tradicionales con la ciudadanía y el empeoramiento de los problemas cotidianos han generado un vacío político que Alternativa Malagueña (29) pretende cubrir desde una perspectiva reformista, dialogante y centrada en la provincia de Málaga.
Las siglas de Alternativa Malagueña son el número 29. Quizá ya lo sepas: para la Administración, la provincia de Málaga está identificada con el número 29 según el orden alfabético de las provincias (Madrid, por ejemplo, es la 28). Por eso para la provincia de Málaga comienzan por 29: los códigos postales, el número de la Seguridad Social, el número de identificación general (N.I.G.) de los procedimientos judiciales o el número de identificación fiscal (N.I.F.) de muchas personas jurídicas con sede en la provincia.
No lo olvides: si eres malagueño, el número 29 está más presente en tu vida de ciudadano de lo que podrías pensar. Y ahora, además, tienes una opción política con ese número que te representa.
Alternativa Malagueña (29) no es solo un nuevo partido político, sino que nace con una verdadera vocación de ser diferente a lo existente. Al contrario que en el resto de partidos que se presentan a las elecciones en Málaga: en nuestra organización la división de poderes no es un principio insustancial, defendemos la limitación de mandatos y creemos en la demarquía para los órganos de control institucionales. Por ejemplo, en los estatutos de Alternativa Malagueña (29) se establece una incompatibilidad básica: ninguno de los cargos orgánicos puede postularse a ser candidato electoral.
Los partidos tradicionales, tanto de izquierda como de derecha, han tendido a priorizar estrategias internas, subordinando las necesidades locales a intereses partidistas más amplios. Esta dinámica ha provocado que amplios sectores sociales (autónomos, clases medias urbanas, jóvenes y ciudadanos moderados) no encuentren una opción política que defienda y represente sus valores y preocupaciones.
Frente a los discursos maximalistas de los extremismos, el socioliberalismo, desde el centro político, propone soluciones equilibradas, basadas en el principio de subsidiariedad, con tolerancia cero ante la corrupción y adaptadas al contexto local.
En el ámbito económico, esta visión defiende el apoyo a los autónomos y a los sectores productivos, con menos burocracia y menos acoso tributario. Apostamos por unas Administraciones Públicas más eficientes y adecuadas a los nuevos tiempos: desde la actualización de sus Relaciones de Puestos de Trabajo (RPT) a la realidad de la inteligencia artificial, hasta la adopción de la tecnología blockchain para mejorar la gestión y la transparencia de las ayudas públicas.
En muchos casos sufrimos una gestión de los asuntos públicos basada en la inercia, que termina beneficiando a las plantillas en detrimento de la calidad de los servicios públicos. El statu quo es muy mejorable: resulta indispensable su revisión, homologando condiciones y controles para evitar situaciones injustificadas de discriminación o privilegio. ¿Para cuándo un replanteamiento total del gasto público con presupuestos de base cero?
Desde el punto de vista social, el proyecto apuesta por la igualdad efectiva de oportunidades y la justicia social, con menos gastos corrientes ajenos a la competencia pública y más inversiones estructurales. Defendemos autoridades que, sin renunciar a su función arbitral y de control de calidad de los servicios públicos, no incurran en los automatismos sancionadores actuales. Además, apoyamos al colectivo de emigrantes cuya integración cultural constituye una garantía de futuro. Todo ello desde una óptica aconfesional, europeísta y comprometida con los valores democráticos.
La provincia de Málaga es incluso más grande que el País Vasco (7.308 kilómetros cuadrados malagueños frente a 7.234 kilómetros cuadrados de la autonomía vasca), pero su peso político nunca ha sido acorde a su importancia, al menos desde los tiempos pujantes del siglo XIX. En concreto, desde hace décadas, cuando se hizo la segunda pista del aeropuerto, la provincia de Málaga lleva demasiados años situada en el vagón de cola de las inversiones públicas.
Como prueba de ello, basta señalar que, en términos per cápita, un malagueño ha recibido hasta diez veces menos fondos europeos Next Generation que un zaragozano, siendo Málaga la quinta provincia que menos recursos ha recibido por habitante en ese concepto.
Además, el denominado “efecto sede” no es baladí. Los perjuicios de toda índole, incluidos presupuestarios, de que Málaga sea la mayor ciudad española que no es capital autonómica son cada vez más evidentes. Hay múltiples ejemplos y vamos a peor: Ni siquiera se ha conservado la sede de la Confederación Hidrográfica del Sur, trasladada a Sevilla tras su conversión en la Demarcación Hidrográfica de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas. También se han incumplido promesas como la instalación de la sede en Málaga de alguna consejería autonómica (Turismo o Economía). Resulta paradigmático el caso del Centro de Control de Tráfico Aéreo de la región, que se encuentra en Sevilla y no en Málaga, pese a la mayor relevancia de nuestro aeropuerto (AGP).
No se trata de reivindicar ningún “RH positivo o negativo” para reclamar privilegios: malagueño desde nuestro punto de vista es todo aquel que tiene su hogar en la provincia de Málaga. Sin embargo, el agravio comparativo existe.
El estreno electoral de Alternativa Malagueña (29) será el próximo 17 de mayo de 2026. De los 109 diputados que integran el Parlamento de Andalucía, 17 corresponden a la provincia de Málaga.
Nuestro contacto es: info@alternativamalagueña.com o envía un mensaje de Whatsapp al 614940503.
Todos los miércoles a las 17:00h nos reunimos en la cafetería de la Facultad de Derecho de la UMA.
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